La soja “renace” con la industria alimentaria
El Grupo Leche Pascual quiere cubrir en un futuro el 80% de sus compras de soja. Extremadura y Andalucía centralizan la mayor superficie de cultivo que no supera en España las 600 ha. Después de tres años de pruebas, los rendimientos se acercan a los 3.000 kg/ha.
Hace tan sólo tres años que la soja ha vuelto a nuestro campo con cierto aliento y como alternativa rentable, en este caso, para alimentación humana. Sigue siendo no obstante un cultivo muy minoritario que recupera vigor gracias a la industria agroalimentaria.
Si hace tiempo tenía como principal destino el complemento en piensos, o incluso un fin oleico, esta industria podría conseguir ahora revitalizar esta leguminosa gracias a los buenos resultados que está ofreciendo tanto en rendimientos como en proteína extraída para la elaboración de los denominados productos funcionales: yogures de soja, leche y otros postres nutritivos que ya representan el 26% del mercado en valor, según el anuario La Alimentación en España de Mercasa.
EN VANGUARDIA
En esta aventura está embarcado el Grupo Leche Pascual, que ha sido pionero a la hora de estimular el interés de los agricultores españoles, acostumbrados a alternar la soja en rotación por su aporte de nitrógeno al suelo que tan buen barbecho deja. Según un estudio realizado por el Instituto de Investigación Agraria del Gobierno de Castilla y León(ITA), las cantidades que deja son variables, pero están en torno a los50/70 kg/ha de nitrógeno orgánico.
En 2004, el grupo agroalimentario decidió probar determinadas variedades en campo para controlar los procesos y poder disponer a futuro de materia prima suficiente para su producción, en lugar de salir al extranjero a comprar. “Pretendemos desarrollar el cultivo en España de manera viable y rentable” asegura Víctor Ignacio Díaz, gestor de compras de soja y patata en Leche Pas-cual que reconoce que para esta próxima campaña “se redoblarán esfuerzos en colaboración con los agricultores que ya han comprometido duplicar la superficie hasta superar incluso las 1.000 ha de soja; la idea a futuro es poder cubrir el 80% de nuestras necesidades” que prefiere no revelar por estrategia comercial.
De momento, las importaciones de soja de Italia y del sur de Francia abastecen este mercado emergente, en el que también están empresas como Danone, que aunque no ha experimentado en campo, sí absorbe volúmenes importantes para su gama de elaborados a base de soja, según confirma Francisco Bové, jefe de Grupo del departamento de I+D de la empresa.
Por supuesto las importaciones tienen como principal destino la industria del pienso que recurre también en este caso a compras en países como Brasil (en un 80%) y de Estados Unidos (en un 14%), según datos de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de 2007. Las compras totales de haba de soja en el exterior alcanzaron ese año los 2,73 millones de toneladas.
EL MERCADO DE LA SOJA EN ESPAÑA
En el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM) siguen con interés la evolución de la superficie cultivable de soja para alimentación humana aunque no esperan realmente grandes cifras, asegura Andrés de León, subdirector general de cultivos herbáceos e industriales. “Siendo optimistas, y en función de los rendimientos económicos, no esperamos que en un horizonte próximo se siembren en España más de 6.000 ha”.
En este sentido, las principales organizaciones agrarias coinciden con este pronóstico. Para Javier Alejandre, responsable de los servicios técnicos de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), la soja representa en este momento una buena alternativa de rotación al ser una planta mejorante de las condiciones del suelo, por lo que ven con relativa prudencia la posible expansión del cultivo, sino es por el interés de empresas como Grupo Pascual que tiene como principal objetivo “mejorar calidades y evitar transgenias y contaminaciones con OMG. Competir con países como Italia o Francia, grandes productores de soja para alimentación animal, resulta impensable”, argumenta Alejandre.
De toda España, dos son las zonas que centralizan en este momento las principales plantaciones de la leguminosa, Extremadura y Andalucía que en el tiempo, han ganado terreno a regiones como Aragón o Cataluña con bastante superficie hace años, reducida hoy a apenas 30 ha conjunta-mente. Especialmente en la comunidad aragonesa, el factor limitante del agua jugó en contra del posible desarrollo, a pesar de que la soja requiere de menor gasto que cultivos como el maíz, unos 4.000m3/ha, hasta un 20% según las zonas. En Castilla-La Mancha, concreta-mente, fue una cuestión determinante. La última vez que se experimentó con soja fue hace más de 10 años y durante tres campañas completas, según relata Ramón Meco, responsable del departamento de investigación agraria de la Consejería de Agricultura y Desarrollo Rural. “Se probaron todas las variedades y ciclos y la conclusión fue de un gran éxito productivo”. La falta de agua lo hizo inviable. A pesar de es-te condicionante, la soja va recuperando peso en Andalucía, en las ve-gas cordobesas. Lo mismo ocurre en la provincia de Cáceres, en la zona de Coria y Plasencia, las dos con mayores posibilidades. En la campiña de Córdoba, Jesús Ruíz es uno de los socios de la empresa de semillas Sehicor, ubicada en la localidad de Villafranca. Junto a dos hermanos, son los impulsores de la recuperación del cultivo con fines alimentarios en pueblos como Pedro Abado Alcolea. “El potencial de la soja es el que quieran que tenga las empresas alimentarias ya que en rendimientos se han con-seguido resultados muy interesantes para el productor; en la última cosecha, con unas 100 ha, se obtuvieron entre 2.800-3.000 kg y una rentabilidad de unos 500 €?/t”. Hay que precisar sin embargo, que el precio se ajusta cada campaña según las condiciones de mercado de otros cereales y que Grupo Pascual incorpora en sus contratos una prima de calidad.
CÁCERES, A LA CABEZA
Extremadura es la principal comunidad autónoma productora de soja en este momento, según el MARM. “Hereda así la tradición que tuvo hace más de 30 años, aunque en aquella ocasión, con un mayor interés en alimentación animal”, recuerda el subdirector del Ministerio Andrés de León.
Ahora, de la mano del proyecto agronómico de Leche Pascual, la provincia de Cáceres ha ganado en hectáreas tras abandonar el proyecto muchos agricultores de Zamora y Salamanca. Solamente en la localidad de Galisteo, próxima a Plasencia, se sembraron cerca de 300 ha el pasado año, más de la mitad de la superficie nacional, según Víctor Ignacio Díaz que subraya que “en determinadas fincas se obtuvieron rendimientos cercanos a los 4.000kg/ha, y un porcentaje de proteína del 41,7%”.
Con estos resultados el próximo objetivo es ir aumentando la superficie en ciclo normal, cuya siembra se efectúa a últimos de abril y principios de mayo, ya que hasta ahora la soja ha tenido mayor respuesta entre los agricultores en segundo ciclo.
Pendientes de este emerger, está claro que el declive de la soja en España está directamente relacionado con los cambios que ha introducido la Comisión Europea en la Política Agraria Común (PAC). “Con la Agenda 2000, la Unión Europea tiró la toalla en su interés por una política proteica estable; se igualaron las ayudas de las oleaginosas a las de los cereales, que en condiciones normales no compiten por su capacidad productiva, su mercado y las salidas que ofrece al agricultor”, ex-plica el subdirector de cultivos herbáceos e industriales del MARM. Una conclusión que comparten en Leche Pascual.
Fuente: Revista Agricultura







